miércoles, 14 de abril de 2010

RESPUESTAS SIN PREGUNTA

Alguna vez, en el marco de la polémica por el ingreso de menores a los boliches, los horarios de los mismos, el consumo de alcohol y otros cansadores etcéteras; un periódico local entrevistó a algunas profesionales de la salud mental -que debería ser la madre de la salud- en busca de respuestas definitivas y contundentes, que den la clave para hacer desaparecer el problema como en los cuentos de hadas (tal suele ser el reclamo de esta sociedad de niños pariendo niños). Las respuestas -sin sorpresa- no se hicieron esperar y se instalaron en torno a lo que está establecido que hay que decir en estos casos. Hubo, sin embargo, una excepción: ininteligible y desconcertante para el contexto local, esa profesional de la escucha planteó, como si tal cosa: "...hay que hacerle lugar a la pregunta".
Nadie entendió y todos criticaron. Esa no era una respuesta. Peor aún, no era la respuesta que se esperaba, de modo que ese recorte de la página fue arrojado por la borda y quedó oficialmente rechazado el desafío, por lo que nos quedamos solo con las respuestas que, para variar, no modificaron nada; aunque eran políticamente correctas.
El "mundo" no es sordo y mudo, como propone Discépolo en el tango Yira. Es sordo, no mas.

domingo, 4 de abril de 2010

ROMPÉ EL SILENCIO

Algo de hambre y algo de ganas de comer pizza me condujeron -dónde sino- a una pizzería. Mesa grande en la vereda (por los últimos calorcitos en un incipiente otoño)rodeada de estómagos festejantes y dentro, solo una pareja. Escogí el interior y -sin alarde de originalidad- pedí pizza y cerveza. Me senté debajo de donde se encuentra el televisor, para no verlo, en arriesgado desafío a la ley promulgada por don Isaac Newton. Pronto comprobé que no ver sería insuficiente, ya que del engendro se estaba extrayendo su máxima potencia en volumen, para ametrallar el aire y hacer rebotar en las membranas auditivas, las voces superpuestas y simultáneas de conductores y participantes de un programa de entretenimientos. No era Tinelli, pero uno de los conductores hablaba (gritaba, en realidad) como él. Cuando percibí que a nadie parecía molestarle y mi resistencia se acercaba a su límite, invadido también por el temor a que la vibración favoreciera la manifestación de la ley de Isaac, decidí aumentar la apuesta y arriesgar también la revelación de mi estado llamando a la joven que atendía las mesas, a la que solicité con mi último aliento cuerdo que disminuyera el volumen. Argumenté que como los conductores del programa hablaban todos a la vez, no se entendía nada (lo cual, bien mirado, constituye el lado bueno de la desgracia) y que por lo tanto era en vano el exceso de volumen. Amablemente la dama accedió y tomando el control, bajó el volumen y cambió de canal con una sonrisa condescendiente. Quise abrazarla pero me contuve, ya había ocasionado suficiente disturbio. Como la pareja de al lado miraba de reojo, aproveché para comentarles esto de la alienación y el torpe barullo. Para mi sorpresa, coincidieron conmigo y me contaron que recién venían del colegio, de una reunión de padres, y que ahí pasaba lo mismo, que todos hablaban a la vez, que nadie escuchaba, que no se entendía nada, que era imposible arribar a una conclusión, etc. Todo ello relatado por ambos al unísono y a voz en cuello...
Alguien llegó a tiempo para interrumpir el dislate e impedir que derramara la cerveza en mis oidos, permitiéndome disfrutarla por donde corresponde.
Qué habrá sido de los oyentes? me pregunté mientras perseguía una aceituna y reflexionaba acerca del porvenir de las radios. Definitivamente los parlanchines están ganando la batalla: estos auténticos jíbaros del sistema, utilizan el taponamiento de oídos como principio elemental para el reduccionismo de cabezas, lo cual tiene su lógica dado que, dejando libre la boca para que drene y tapando la entrada, el vaciamiento se produce rápidamente facilitando el achique, funcional a ciertos propósitos...
CONTINUARÁ, cuando me venga en ganas.

APLAUSOS


La muerte no puede constituir mas que alivio para algunos e inmenso dolor para otros siempre que, claro está, uno se entere de lo que está ocurriendo. Sin embargo, a lo largo de su historia, la humanidad se ha inventado múltiples mecanismos para negarla. Un aplauso es una aprobación o felicitacion instantánea grupal y pública, que reconoce lo que se acaba de actuar. Si lo último que uno hizo es morirse, los aplausos... son una ironía o una torpeza? No dejo de preguntarmelo cada vez que veo público aplaudiendo en un funeral; una modalidad establecida para héroes o famosos, armados por la tele muchas veces para la ocasión.

domingo, 21 de marzo de 2010

Es Quizofrenia!

No hace mucho tiempo, la Dra. Carmen Argibay, Jueza de la Corte Suprema, calificó de esquizofrénica a la sociedad argentina. El -por demás revelador- "insulto", transcurrió sin pena ni gloria y fue quitado de la escena mediática en cuestión de minutos. Parece que nadie quiso recoger el guante, no vaya a ser cosa...
Podría decirse que la esquizofrenia es aquella situación en que un mismo cuerpo transporta a dos personas: triste condición en tanto padecimiento psiquiátrico, repudiable acción en tanto excusa para justificar traiciones.
Este formato pseudo esquizo, vino a instalarse con fuerza no hace mucho tiempo, con el discurso constructor de una "nueva" filosofía política y económica traída por el viento norte. En aquellos años, comenzó a decirse con tanta fuerza -medios mediante- que hasta parecía "natural" la escisión: "...una cosa es la persona y otra el funcionario". "...como hombre puedo entenderte, pero como sacerdote..." y etc.
Innumerables sujetos compraron el soft y desde entonces, interpretar un personaje dejó de ser un privilegio de los actores y la práctica trascendió ampliamente los límites del escenario.
En esta cacería de discursos a la que dedico gran parte de mi atención diaria, logro atrapar con abrumadora frecuencia la aparición de esta pseudo esquizo.

sábado, 6 de febrero de 2010

LA MULTA - MALA MULA MULATA

La sobrevaloración del dinero,en su condición de mercancía suprema, aporta no pocas contradicciones a un sistema que ya debería haber sido revisado seriamente. Contradictoriamente coherente, la cultura capitalista establece como castigo, a lo mas valioso que tiene: el dinero.
Cuando las faltas son sancionadas con dinero (multa), a menudo bajo el amparo del ridículo argumento del "dolor de bolsillo", se genera una condición perversa al transmitir la idea de que todo se arregla con dinero; a la vez que se concreta una injusticia, dado que al sancionar igual falta con igual suma, el verdadero castigo lo es solo para el que menos tiene, en tanto no lo es para aquel a quien le sobra el dinero; sin contar con que no corrige actitudes y engendra metodologías de burla del supuesto castigo, sin modificar conductas.
En la práctica, para colmo de la perversión, la supuesta intención educativa es enteramente reemplazada por la simple y llana recaudación por parte de los organismos públicos o privados, encargados de tal menester.
Propuestas alternativas en próxima publicación.

IRONIAS DE LA VIDA

He sido tristemente sorprendido durante los últimos años, al comprobar reiteradamente el deterioro intelectual que impide la simbolización. La precaria literalidad que ostentan innumerables seres humanos de la sociedad que comparto, me hace suponer que el mismísimo Jesús (el Cristo) fracasaría estrepitosamente al hacer uso de sus parábolas en la actualidad. Observo diariamente que la utilización de la ironía es duramente atacada y cuestionada, siendo por otra parte comprobable que muchas personas ni la utilizan ni la disfrutan, dado que no pueden despegar de lo concreto. ¿Estaremos ante un proceso gradual de retroceso a la animalización? El uso de la palabra inluso se ha precarizado de tal manera que el lenguaje (en todas sus formas) se ha limitado a mínimas expresiones y recursos, generando también enormes e intrincadas confusiones en la comunicación y las relaciones. No solo se reduce el caudal de palabras a utilizar, sino que hay una enorme resistencia a escucharlas. Se opta por sonidos alienantes (incluso con la excusa de la música) para no escuchar y procesar palabras. Esta "holgazanería" auditiva, deja a las personas a mitad de camino en su construcción -cuando no los retrocede- y por consiguiente a la sociedad. La ironía es un modo de expresión de alto contenido simbólico que invita a repensar conceptos y situaciones, aunque, paradógicamente, requiere de pensamiento y conocimientos previos. Es decir, se hace necesario un ejercicio intelectual anterior y permanente que permita conceptualizar y simbolizar, para poder echar mano de la ironía. Leo y escucho, cada vez con mayor frecuencia, airados rechazos y críticas al uso de la ironía. En algunos casos porque se sienten afectados personalmente, cuando "da en el clavo" y, al carecer de argumentos para rebatir la crítica implícita, optan por "matar al mensajero"; y en otros, porque sencillamente no logran visualizarla y reciben literalmente el mensaje, siendo esta una situación de mayor precariedad al no percibir que, precisamente, se trata de una ironía. Quizá, una cultura que valoriza mucho mas a las cosas que a las personas, sea responsable de este "quedar pegado" a lo concreto y no poder simbolizar. Se reciben con agrado comentarios a favor y en contra, siempre que contribuyan al enriquecimiento de la construcción humana en un sentido conceptual (para el cuerpo ya hay sobre abundancia).

jueves, 12 de noviembre de 2009

Futurro

La tremenda pobreza de este tiempo, en que desconocidas batallas se pierden sin saberlo y tan solo su reflejo ocasiona hastíos oscuros y suicidas, convoca a los fantasmas de forma interrogante que, aún urgidos, no aparecen. En confuso murmullo trepidante clama por respuesta, en ausencia de pregunta, la horda inapelable de vacío acumulado. En medio de un caos infinito de objetos apilados, se sospecha que yace la cuestión. La pregunta, sin embargo, no aparece.