martes, 25 de enero de 2011

CRONICA Y TABLADA

 
Hace unos dias, el Jueves 20 de Enero de 2011, el canal de televisión Crónica TV reeditó imágenes y audio del intento de toma del regimiento de La Tablada , hace 22 años.
Lo lamento por los fanáticos de los milicos (miliqueros, que ni para eso sirvieron, pero tienen la ilusión), pero lo que vi por enésima vez es un elefante en un bazar. De ninguna manera se trató de la recuperación organizada e inteligente de una propiedad del estado. Vi muchísimos individuos totalmente fuera de control, amparados en la habilitación para el uso de armas, aprovechando para disparar sin ton ni son contra árboles y paredes además de todo lo que se moviera, incluido un caballo. Vi la vieja técnica de “reventar” el nido, un para nada valiente método que, lejos de constituir una lucha cuerpo a cuerpo como al borde del paroxismo relataba un cronista (Daniel Hadad), consiste en destruir literalmente mediante el uso de armas pesadas y explosivos la “propiedad” que se pretende defender. Y se hace a considerable distancia. La confusión es la verdadera reina del suceso y no me extrañaría que algunos “camaradas” se mataran o hirieran entre ellos. La gran vedette del momento, como en la actualidad, fueron los “medios” de comunicación – incomunicación (con pocas honrosas excepciones), plagados –plaga es la palabra- de cronistas que hacen impune alarde de ignorancia y torpeza, cuando no de perversión, contradiciendo flagrantemente en el relato lo que muestran las imágenes de sus propias cámaras. No me los imagino, sinceramente, relatando un partido de fútbol televisado, ya que en tal caso estaríamos en presencia de dos competencias: la que se ve y la relatada.
Nada ha cambiado, la torpeza, la ignorancia supina y las múltiples falacias, siguen estando en boca de quienes nos “informan”. No es extraño: los contratan para hablar; escuchar no es algo que se cuente entre sus prioridades.
Sinceramente, equivocados o no, los guapos de verdad estaban del otro lado. Hombres y mujeres coherentes que le pusieron el cuerpo a sus convicciones personales. Lucharon en inferioridad de condiciones numéricas e ideológicas y pagaron con su vida. Esas personas dignas, fueron todo el tiempo descalificados por el cronista, sindicados como terroristas (cuando no habían atacado población civil), subversivos (¿qué es la subversión, sino la versión de abajo, de los que están abajo? ¿Qué los espanta tanto como para condenar la voz de los de abajo?), delincuentes (¿delincuentes? ¿no es demasiado minimizar? ¿de qué no quiere que nos enteremos el “informador” público?). Las fuerzas armadas de la nación secuestraron, torturaron, robaron propiedad privada, desaparecieron personas y endeudaron calamitosamente al país. ¿Qué palabra usaría ese cronista para describir a esas hordas?
Ahora bien, para qué el elefante? Porqué no un grupo entrenado que, o negocie o neutralice a quienes ocuparon el cuartel? Pues no: hay que aplastar (es la palabra mas utilizada por los milicos). Y porqué aplastar? Para que sirva de ejemplo, para que a nadie mas se le ocurra rebelarse y resistir, para que quede claro que el orden establecido y la versión de los de arriba no se discute. Y cómo se debe “aplastar”? De la manera mas sangrienta posible, con la mayor crueldad y ostentación de imágenes de terror. Quemando, pasando por encima con el tanque de guerra, mutilando, exponiendo vísceras, y asegurándose de que las cámaras lo muestren. Destrozar y-o quemar cuerpos, ocupándose de destacar que algunos son individuos de sexo femenino, constituye de paso un mensaje para la mujer, para que recuerde que su lugar es la cocina (siempre cerca del fuego, por las dudas) y que en caso de salirse de ahí, ellos están dispuestos a reeditar la inquisición y prenderlas fuego literalmente (símbolo de purificación religiosa), después de violarlas, torturarlas y humillarlas sin misericordia, dado que quienes han sido entrenados culturalmente en los valores “cristianos” administrados por curas, no podrían carecer de serios problemas con la sexualidad.
 Estas “fuerzas” que nos han tocado en desgracia son cultoras de la patota, una antítesis del honor, la lealtad, la valentía. El único “cuerpo a cuerpo” posible, se da con el enemigo reducido, esposado, maniatado. Después si, se tornan tan valientes como para pegarles. Son taimados, traicioneros y cobardes. Incapaces de sostener una posición estando en inferioridad de condiciones, no tienen honor, aunque les gusta hablar de ello.
Digo todo esto porque la reedición de Crónica me pareció de muy mala leche, expuesta y titulada para sostener la confusión: “atentado a la democracia”. ¿De qué democracia hablamos? Nadie (ni Alfonsín) se tomó el trabajo de escuchar a los rebeldes. Fueron simple y cruelmente aplastados de una. Un brillante ejercicio de la democracia, sin duda. Y de paso, sospecho también una maniobra de aviso, de advertencia, no sea cosa que se queden sin esclavos. Advertencia a los “subversivos” de hoy: los movimientos barriales, los tercerizados del Roca, los ateos organizados, los cooperativistas, los obreros que toman y tornan productiva una fábrica, los funcionarios que detienen la vieja injusticia de la explotación de los “changos”, cualquier grupo minoritario que pretenda libertad. Eso aún, parece no negociable.

miércoles, 12 de enero de 2011

PODER

Para ejercer poder sobre la vida de otros, no es necesario poseer –literalmente- algún tipo de supremacía extraordinaria. Basta, en general, con erigirse en representante de algún supuesto incuestionable poder superior, el cual habría elegido y ungido desde su condición de mandante, al “obediente” que lo representará ante aquellos a quienes se desea someter. Dado que en cuestiones de fe no se requieren documentos, nadie está obligado a demostrar ni la veracidad del mandante, ni la legitimidad de su relación con aquel. Baste con decirlo, que para eso ya se estableció de antemano que creer es una virtud.
En nuestra cultura, tanto el cristianismo como su padre, el judaísmo, constituyen un chantaje descarnado de inescrupulosos “privilegiados”, que corrieron para llegar primero y colocarse en el lugar de representantes de un supuesto poder, tan superior y abarcativo como indemostrable. Desde ese lugar, en representación de, es desde donde ejercen un poder –que no tienen- sobre la vida de los que “llegaron tarde”.
Tanto el cielo como el infierno (en sus variadas versiones), prometidos impunemente por quienes no pueden hacerse responsables de ello, constituyen meros chantajes utilizados como herramienta de dominación sobre las mentes y los cuerpos. Esta dominación que, en principio sirve para sostener a los “representantes” en su lugar de privilegio, es altamente funcional a otros intereses, particularmente (cuando no), económicos; con los cuales los sacerdotes (en sus variadas versiones, incluido el Dalai Lama) pueden negociar, dada su alta influencia sobre los esclavos – creyentes –  potenciales consumidores.

lunes, 20 de diciembre de 2010

ACTUALIDAD

La tilingada del auto tuneado, con música monocorde a todo volumen; así como el descerebrado del escape libre, son hijos y nietos de aquellos que abandonaron la palabra y claudicaron en la tarea de construir y construirse. El imperio del bajo (sonido grave) transportado en automóviles deformados, no es casual: los sonidos de baja frecuencia se “escuchan” en el vientre y la caja toráxica; desde donde se puede inferir que se trata de una manifestación más, en la insistente búsqueda de estímulos externos y dedicados al cuerpo, en desmedro de los estímulos dedicados al interior que serían aquellos que inciden directamente en la calidad de la persona.


Durante muchísimos años se insistió (y aún se hace) hasta el hartazgo, en la importancia del “sentir” para considerarse humano. Se pintó un estereotipo del pensador, al cual se identificó como alguien frío, calculador y despreciable; estableciendo como contrapartida al ser humano cuyo centro de acción serían los sentimientos, lo cual lo haría “humano”, como sinónimo de bueno.

Hace muy poco tiempo, una publicidad de la legendaria gaseosa del norte ridiculizaba ex profeso a un crítico de cine, mientras una jovencita (gaseosa en mano) miraba embelesada una romántica escena de pantalla grande. El remate publicitario sentenciaba: necesitamos menos críticos, necesitamos disfrutar más.

Si podemos considerar que el crítico de cine es la persona que piensa y analiza, es fácil arribar a la conclusión de que la actividad intelectual sigue siendo bastardeada y en este caso por el gigante del consumo, al cual sospechosamente parece interesarle muy poco que las personas (para ellos meros consumidores) piensen. Por el contrario, les proponen que en vez de eso, sientan –disfruten- consumiendo su bebida y de saber algo ni hablar. Si consideramos también, que por el momento no hay riesgo de decadencia en el consumo de tal brebaje, que el mismo sigue batiendo record dada su calidad e instalación definitiva en el paladar de grandes y chicos, y que por lo tanto no se justifica un gasto publicitario para promover un producto que de todos modos se vende, queda entonces suponer que de lo que se trata es de reforzar (por las dudas) el antiguo mandato de que sentir sería mejor que pensar. No se vendió más Coca Cola con ese spot, pero se recordó la premisa: no queremos que construyan estímulos internos, no queremos que piensen, que analicen, que tengan mejor calidad de vida interior y social, no queremos que sepan... nosotros fabricamos solo estímulos externos, destinados exclusivamente al cuerpo y eso es lo que queremos que consuman.

Demasiadas veces escuché a hombres y mujeres adultos cambiar o pedir que cambien el dial de una radio para sintonizar música, porque en ese momento, en esa sintonía, estaban hablando. Es todo un síntoma del estar peleado con la palabra, que es precisamente la constructora del pensamiento, de la persona. Es la que nos hace humanos y nos aleja del animal primigenio, es nada menos que la capacidad de simbolizar. No es el sentir lo que nos humaniza; es el pensar, hablar, escuchar, simbolizar.

La interpelación típica de cualquier cronista de televisión, comienza diciendo: que sintió...? en tanto que muy rara vez, se escucha preguntar: qué pensó...?

El resultado es una limitación impactante en el desarrollo y la capacidad humana, ilustrado con una frase escalofriante para lo que debería ser la humanidad a estas alturas: “Cuando alguien señala las estrellas, los necios miran el dedo”.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Sur, de Marzo a Junio

Con trazos invisibles
dibuja caprichosa
en el aire y por el aire
el itinerario absurdo de su vuelo.
Será la fria soledad de un banco,
quizá la vera de la acera,
o el pálido cesped tras las rejas
quien acunará su llegada ornamental.
Serán las hojas
Será ocre
Será el otoño.

jueves, 2 de diciembre de 2010

POROS

Brindemos, dijiste


Para celebrar la vida…


Y acaricié tu piel.






Ocurrió entonces que


Los más finos cristales


Crearon melodías originales


Vírgenes de oído humano.






Brindemos, propuse


Por los manantiales…


Y bebí de ti.






Ocurrió entonces que


Tus poros estallaron


Como burbujas de licor


En la superficie del encanto.






Brindamos, entonces


Por los abismos insondables…


Y me dejé caer.






Ocurrió entonces que


El fuego más antiguo


Nos fundió por un instante


Y la vida fue eterna una vez más.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Y VOS... QUÉ SABÉS?

En democracia se puede elegir y eso no es poca cosa. Sin embargo, ese estado debería aun permitirnos avanzar hacia estadios de mayor perfeccionamiento de la práctica en pro del bien común. De nuevo, se requiere de impulsar con fuerza nuevos paradigmas que modifiquen la actual cultura que encarcela al ejercicio democrático, limitando considerablemente su potencial. Quien elige con conocimiento, elige a su benefactor; quien lo hace sin conocimiento, elige a su verdugo. La democracia permanece vigente en ambos casos, pero los resultados son opuestos. Si el chancho supiera que la abundancia de alimento que le es provista forma parte de la ceremonia para su muerte, no celebraríamos la navidad con carne de cerdo: habría rebelión en la granja. Aún transitamos el estadío del creer en las prácticas eleccionarias y nadie parece preocuparse demasiado en lograr que las creencias sean reemplazadas por saberes. El saber pone límite a la fiesta de unos pocos y carga con responsabilidad (vuelve adulto) al poseedor del conocimiento. Quizá por eso ninguna de las partes se esfuerza demasiado...

lunes, 30 de agosto de 2010

DESDE ATRAS

Vaya a saber que maldito grifo del alma
empañó con llanto los recuerdos de mi infancia
que al compás de la música de entonces
trepaban por el humo de medio cigarrillo.
Vaya a saber que arañazo de espinillo
no sanó en el arroyo entre los sauces
o que rasguño ya sin agua ni sombra
puso al sol abiertas sin remedio
las viejas cicatrices que ocultaba.